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El camerino olía a laca y a café frío. Adriana Ferretti tenía las manos manchadas de maquillaje base tono tres, y llevaba puesta una bata de toalla del
La llamada llegó al refugio a las siete y cuarto de la mañana, cuando el sol todavía no calentaba el asfalto del condado de Starr. Ramiro Casas, capataz
—¿Para qué necesitas tantas ollas? Me llevo la mitad para tu cuñada —anunció Norma, empujando con el hombro a Carla como quien aparta un mueble estorboso. Era sábado
El sábado que la fila llegó hasta la carretera del condado, el primero en bajarse de la troca no me miró a los ojos. Hank Delgado tenía más
El sobre que Marcus dejó en el Hospital Regional de Fresno Marcus llevaba tres meses yendo a control cada quince días al Community Regional Medical Center de Fresno,
Fernanda Ibarra llevaba once años casada y todavía no entendía cómo su suegra sabía en qué cajón guardaba las llaves de repuesto. Estaban en la sala del pequeño
Héctor Ramírez tenía sesenta y dos años y le quedaban catorce turnos antes de jubilarse. Manejaba el autobús 47 de la línea de transporte público de Fresno, California,
Todo empezó con una mecedora de mimbre que Herminia Casals compró en una venta de garaje en Hialeah, por doce dólares, un sábado de agosto. La llevó a
Son las once y media de la noche en Paterson, Nueva Jersey, y todavía tengo grasa de motor bajo las uñas. Me llamo Rosaura Fontánez, tengo cuarenta y
Doscientos catorce fotos. Esa noche, cuando por fin se sentó en el sillón reclinable con las piernas entumidas, Marisol contó las fotos que había tomado en el cumpleaños
