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Rosa Elena Vidal llevaba dieciocho años trabajando para los Cifuentes cuando la acusaron de robar un anillo que ni siquiera sabía dónde se guardaba. La casa quedaba en
Marisol Reyes tiene cincuenta y ocho años y un negocio de repostería en Pilsen, Chicago, que lleva veinte funcionando. Su hija Daniela se casó hace doce años con
Margarita Benavides tenía setenta y un años y una regla que se repetía cada primero de mes desde hacía tres: revisar la cuenta antes de las ocho de
Me llamo Marcos Villareal, tengo cuarenta y un años, y trabajo instalando aire acondicionado en Phoenix desde que tenía veintitrés. Lo cuento así, de entrada, porque quiero que
Eran las once y cuarto de la mañana cuando los trillizos bajaron corriendo por la escalera de mármol, y Lorena Andino todavía tenía puestos los guantes de goma
Me llamo Marcos Ibáñez, tengo cincuenta y tres años y durante dieciocho trabajé codo a codo con mi suegro Hugo Reyes en su taller de la calle Alum,
En 2007, Marisol Reyes tenía veintitrés años y trabajaba como pasante en el departamento de comunicaciones de la Alcaldía de Chicago. Una muchacha común de Pilsen, hija de
Yo soy Rubén Castillo, tengo cuarenta y un años y trabajo la tierra en un rancho a las afueras de McAllen, Texas, desde que tenía diecinueve. Mi esposa,
Yo solo iba a dejar dos bolsas de comida en el refugio de East Los Ángeles y salir de ahí en diez minutos. Ni siquiera apagué el motor
— Tienes unos meses para volver a quedarte embarazada. Si no, mi hijo encontrará una mujer sana y normal, una que no se venga abajo después de dar
