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Hay días en que una no llega a la casa: nomás aterriza. Yo bajé del camión en la avenida César Chávez con los pies ardiendo dentro de los
Miami, Florida. El aire acondicionado del apartamento de Rosa Elena Campos llevaba tres días apagado, y no por falta de ganas de encenderlo. —Mamá, otra vez subió la
A mi esposo Tomás y a mí nos tomó seis años aceptar que no íbamos a tener hijos biológicos. Seis años de clínicas en Houston, de agujas, de
Me llamo Daniela y desde hace siete años alquilo un apartamento en Queens, en la calle 82, cerca de Jackson Heights. Cuando firmé el contrato, la señora Ferreira,
Me desperté a las seis de la mañana, aunque tenía la alarma puesta para las ocho. Me quedé un rato quieta, viendo cómo por la rendija de las
La mañana de mi cumpleaños número cincuenta y seis me desperté de la siesta con el timbre del teléfono. Era Mario, el vecino de enfrente. Me pidió que
Me lo contó una mujer que durante once años dirigió un asilo de ancianos en el sur de Chicago —pequeño, dieciocho camas, olor a sopa de frijoles en
Me llamo Rogelio Casillas y tengo sesenta y ocho años. Vivo en Pharr, Texas, a quince minutos de la frontera, en una casa que compré en 1994 con
Mi nombre es Rosa Elena Vásquez, tengo sesenta y un años, y durante quince de ellos cuidé el jardín de mi casa en Whittier, California, como si fuera
Mi hija Camila cumplió dieciséis años el marzo pasado, y desde que tengo memoria de ella siempre buscó la manera de ocupar menos espacio. Nació con manchas de
