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Mi tía Rosa fue maestra de matemáticas en la secundaria de Pilsen durante veintinueve años. Se jubiló cuando yo tenía doce, y desde entonces cada domingo, después de
Tengo sesenta y siete años y llevaba once meses sin hablarle a mi hermana por culpa de un molinillo de café. Así, tal cual suena de ridículo cuando
Cuando Camila Reyes entró a la sala de partos del Hospital Infirmary West, en Mobile, Alabama, ya sabía que algo no había salido según lo esperado. Las ecografías
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Rosa Elena Bautista llevaba once años cosiendo cortinas y arreglando dobladillos en un local de dos cuartos sobre la calle Kedzie, en Chicago, cuando su cuñada Marisol decidió
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