Humano ES
A Mateo Vargas esa noche lo despertó el teléfono, y el teléfono le trajo un silencio que aún le pesa en el pecho. Tres meses y once días
El domingo por la tarde en casa de Verónica y Mario había más de diez personas. Los padres de Mario llegaron desde San Antonio, y dos de sus
El vestíbulo del hotel olía a lirios y a dinero. Camila apretaba mi mano izquierda y en la derecha cargaba su collar de macarrones pintados con plumón rojo.
El teléfono vibró sobre la barra de la cocina a la una y siete minutos. Yo estaba descalza, con la camiseta vieja de Andrés, y el reloj del
—Si sales por ese perro, esto se acabó. No hay más vueltas. Susana dejó la taza sobre la isla de la cocina con un golpe seco. El café
Roberto dejó caer las llaves del Mercedes sobre la isla de la cocina. Era jueves por la noche, casi las once, y venía del club. Acababan de nombrarlo
Soledad creció viendo a su madre envejecer frente a una estufa de gas que nunca terminaba de funcionar bien. Carmen había sido la estudiante estrella de su generación
José encontró al animal en el límite sur de su rancho, cerca del arroyo seco. Una trampa de acero le había destrozado la pata trasera derecha. El lobo
Entré a la habitación con una bandeja de café aguado y un crucigrama a medio terminar. El olor a antiséptico se mezclaba con el aroma a viejo que
Nunca voy a olvidar la sonrisa con la que mi mamá puso ese montón de papeles sobre la mesa del comedor. Afuera se venía una tormenta de granizo,
